Nada es lo que parece

Tuesday, March 14, 2006

Anorexia en la Pasarela Cibeles


Hace unos días que terminó la Pasarela Cibeles, la actual Madrid Internacional Fashion Week. Sin embargo, nadie habla de las tendencias que se presentaron en ésta ni de la belleza irresistible de las modelos que por ella pasearon. El tema que ha saltado a los medios de comunicación y a las conversaciones de autobús es la supuesta anorexia que padecían las modelos que participaron en los diferentes desfiles de esta pasarela.


Por esto, la directora de Pasarela Cibeles, Cuca Solana, no ha tardado en defenderse de las acusaciones que ha recibido de diferentes asociaciones de familiares de enfermos de anorexia y bulimia. Solana asegura que a las modelos para desfilar en Cibeles se les exige “profesionalidad y buen tipo”, pero sobre todo “que transmitan imagen de salud”. Pero no hace falta ser médico para saber que una chica que mide 1,80 y pesa poco más de 50 kilogramos no goza de una buena salud. Sobre todo después de ver, en un programa de televisión, como una de ellas decía con cara de resignación que tenía una talla 34 porque si no se quedaba sin trabajo. Algo realmente deprimente, ¿dónde está la personalidad de estas jóvenes?, ¿es realmente tan importante para ellas esos desfiles?


El problema no acaba aquí, sino que se agrava cuando ves que muchas jóvenes intentan que la ropa que realizan los diseñadores les quede igual que a estas modelos que no parecen modelos, sino maniquís. Es aquí, cuando en el peor de los casos, algunas jóvenes acomplejadas intentan parecerse a estos esqueletos andantes y dejan de comer. Por eso, cómo dice la modelo Mireia Verdú, es desde el mundo de la alta costura y los desfiles desde donde se podría hacer muchísimo para intentar solucionar el problema de la anorexia. Enfermedad, que por desgracia, cada vez afecta a chicas más jóvenes.


Los diseñadores son los que deberían replantearse su modo de trabajar. Tienen que darse cuenta que usando un trozo más de tela todo irá mejor para ellos, las modelos y la sociedad en general. En primer lugar porque no obligarían a las modelos a meterse en una ridícula talla 34; y como consecuencia demostrarían a las más jóvenes que la belleza también puede estar en las curvas. En segundo lugar, porque si las 82 modelos que desfilaron en Cibeles hubieran tenido una talla 38, en vez de hablar de anorexia en la Pasarela Cibeles se hubiera hablado de la originalidad de sus vestidos. Y éste es, sin duda, el fin que buscan al presentar sus colecciones.